¿Qué pasó con esta protesta en Louis Vuitton SS 22 y porque ha tenido tanta polémica?

¿La protesta en Louis Vuitton SS 22 fue realmente la forma acertada de levantar la voz ante el consumismo extremo y la contaminación?

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Este Paris Fashion Week ha tenido acontecimientos bastante interesantes, pero si de polémicas se trata en días de cierre para  una activista sube a pasarela portando una pancarta anti consumo. ¿La protesta en Louis Vuitton SS 22 fue realmente la forma acertada de levantar la voz ante el consumismo extremo?

Para una de las últimos looks del desfile de Louis Vuitton de la temporada (mira el desfile con looks y video aquí), fue captada una mujer subiendo al espacio de pasarela, que portaba un anuncio de protesta anti consumo. El vídeo de la corresponsal del New York Times, Jessica Testa lo capta en vídeo y se vuelve viral en redes sociales en movimientos de lucha contra el fast fashion.

Una activista de la organización Extinction Rebellion que lleva en sus manos el mensaje «Consumo excesivo = extinción», acompañado en logos de otras organizaciones activistas francesas como francesas Les Amis de la Terre, Youth for Climate France, fue sacada por un agente de seguridad. No sin antes encontrarse con varios modelos y protagonizar vídeos de varios minutos ante todo el mundo y viralizar la protesta en Louis Vuitton.

Pero, ¿que realmente pasa con esta protesta y porque ha tenido tanta polémica?

¿Protesta, activismo o vandalismo?

No es la primera vez que las pasarelas son escenarios para catapultar puntos de vista. Con millones de espectadores cada show, activistas internos y externos han aprovechado la ventana a los ojos mundiales.

Chanel hizo su desfile protesta performatico propio donde el desfile estaba ambientado en la temática activista. Mientras tanto al mismo tiempo con algunas temporadas de diferencia, Chanel SS 20 contó la comediante Marie Benoliel colándose en el desfile como parte de un experimento humorístico.

Esta vez le ha tocado al Louvre de Paris, en su plazoleta superior, contar con invitados inesperados activistas por el ambiente, y en uno de los desfiles mas importantes de la temporada en París.

La protesta forma parte de la expresión millennial de empuje para el cambio, pero ¿hasta que punto es ética, permisible y aceptable?, ¿podemos permitirnos ser hipócritas y decidir por un bando?

Luchar contra el consumo y el fast fashion.

El conglomerado Kering promociona su plan sostenible, mientras anuncia que se despide de las pieles para siempre, no sin antes pasar por una vergonzosa protesta en marzo de este mismo año, frente a una de las tiendas de lujo de YSL.

Sin embargo una cosa es despedirse de las pieles y hacer un plan sostenible, y otra es la lucha contra la cultura de hypebeast. A niveles económicos y de publicidad, así como también de emoción de compra, marcas como Louis Vuitton han apostado a la cultura del drop para mantenerse en los picos altos de consumo e ingresos.

Cada semana hay un nuevo y emocionante producto anunciandose en sus redes sociales, des afortunadamente Louis Vuitton es una de las marcas de lujo que ha mezclado la exclusividad con la abundancia, creando un nuevo patrón de producción asociado al consumo de contenido en redes sociales.

Mientras hablamos de fast fashion como en triangulo entre producción, consumo y descarte ético y consciente, las grandes marcas adoptan este formato y lo modifican para tratar con este el tema publicitario. Si bien la calidad no permite que la arista «descarte» sea un factor determinante en su forma de producción, ha creado una vorágine insostenible de sobre oferta que no tiene pausa y que está creando más consumo sin porqués.

Siendo las redes sociales uno de los puntos primarios de contacto con el consumidor, y las redes sociales dejaron de ser solo una plataforma comunitaria para convertirse en una de las principales portales de e-commerce, se ha fusionado el concepto de fast content (contenido de rápido consumo y mero entretenimiento) con fast products (productos que crean ideas y contenidos que mantiene a los espectadores siempre interesados en nuevas compras).

¿Es entonces Louis Vuitton fast fashion? es posible, pero no como el concepto popularizado. ¿Merece esta protesta en Louis Vuitton interrumpiendo el show ser aclamada?

Protesta en Louis Vuitton SS 22

Es desafortunado que la lucha contra el sistema al mismo tiempo arruine la velada a los invitados y la exposición del trabajo no solo del diseñador, sino también de decenas de modelos, maquilladores, estilistas y productores que trabajan para que todo funcione perfecto el día del show. Aquí no solo hablamos de Vuitton.

Hoy en día se habla de que cualquier publicidad es buena y nada ya sorprende demasiado en la industria en los temas activista. Crean la comidilla del momento, quedan en la memoria de los agentes que crean moda y solo con el tiempo se efectúan los cambios.

Esta interrupción bien aprovechada por parte de los administrativos de la empresa, podría llegar a ser una voz potente de cambio a favor de ellos mismos, solo y solo si están comprometidos con este. Ya no puedes engañar al consumidor por mucho tiempo, ni si quiera con el que tiene memoria corta

Protestas como estas se irán haciendo cada vez mas prominentes. Apropiada o no para hacerse escuchar, sera un juicio de valor personal según el extremo de valores en que cada espectador se posicione. Sin embargo las próximas exposiciones presenciales, desde POP UP stores, registro de street style, eventos y desfiles, corren el riesgo de ser intervenidas para bien o para mal, de formas mas o menos agresivas.

Queda de parte de las marcas escuchar a sus audiencias y hacer los ajustes respectivos desde su propio ADN. Hacer el cambio consciente hacia una forma de lujo más limpio, que no acumule causas que generen mala publicidad con impacto negativo irreversible. Este podría causar millones de dolares en perdidas no solo de ventas sino también de gestión o un proyección de crecimiento limitada que repercuta en la no competencia de la empresa en este mercado voraz.

No hay una sola postura, no hay una sola acción, el trabajo es de todos como agentes de cambios y presión para evitar este tipo de intervenciones, mientras nos ajustamos poco a poco a correctas éticas de diseño, marketing venta y producción.

Un ejemplo destacable de la tenporada: Stella McCartney SS 22. El lujo es sostenible

 

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1 comentario
  1. […] con un cartel anti consumo, recordando que la marca es una de la que más productos lanza al año (mira aquí). Fue retirada de la pasarela rápidamente, no sin antes ser viralizada ante el escrutinio publico […]

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